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Tres días en el parque Nacional de Doñana

Recordando

 

Teniendo mis dudas de como empezar mi primer artículo, he retrocedido en el tiempo hasta mayo del año 2012.

 

Preparé una ruta por algunas zonas de Andalucía de 8 días; iba acompañada de mi gran compañero Comunicative y de nuestra inseparable Bruixa. Tenía muchas ganas de conocer Doñana y pensé en la primavera como una época ideal para ello. Ya sabéis, temperaturas suaves, multitud de colores, rebrotar de la vida...

 

Conseguí una oferta, entre semana, de dos noches, y en la que estaba incluida la estancia con el desayuno, una visita guiada al parque en 4x4 y un paseo por el Rocío en carreta y, una cosa muy importante, admitían a mi pequeña Bruixa, todo por 150 €. Lo hicimos con la compañía "Doñana reservas"

 

Os recomiendo contrastar diferentes ofertas para aprovechar los días al máximo.


 

Llegamos a última hora de la tarde y tras de dejar nuestras cosas en el alojamiento, decidimos dar una vuelta por el lugar. Estábamos cerca de unas praderas rebosantes de flores que formaban una bella alfombra, los caballos pastaban en ellas, pequeños estancamientos de agua reflejaban la belleza del lugar, y para aderezar más el momento el sol comenzaba a caer consiguiendo dar ese tono especial al lugar que sólo el ocaso puede crear...

 

Tras el placentero paseo, nos fuimos a descansar para estar frescos al día siguiente ya que nos vendrían a recoger a las 07:30 para adentrarnos en el corazón del Parque. Así que nos acostamos deseosos de que llegara pronto el nuevo día, sin ser conscientes de lo que nos deparaba...

 


 

 

A la hora acordada nos vino a recoger una chica, que era guarda del parque, en una especie de micro-bus. Al ser entre semana y fuera de fechas señaladas fuimos los únicos que tenían cita para esa mañana, lo que nos permitió hacer una visita más íntima y exclusiva.

 

La madrugada se presentó con niebla, y lo que un principio me pareció que nos estropearía la visita, se convirtió en todo un espectáculo, pues le dio al paisaje un bello aire entre bucólico y fantasmal...

 

(Informaros bien antes de ir a Doñana porque la entrada al parque está muy controlada y los únicos vehículos a motor permitidos son los que tienen una licencia especial. También hay lugares en los que no se puede acceder caminando por ser zona muy protegida)

La visita fue muy amena. La chica nos fue explicando cada rincón del parque y alguna que otra anécdota. Se la veía una enamorada de su tierra y del lugar. Era una auténtica protectora de aquel bello entorno. Hubo un momento en que nos invitó a bajar del coche (era una zona permitida). Fue tal la emoción que me embargó por la atmósfera que en ese momento había en el lugar, que las lágrimas nublaron mis ojos ante tanta belleza...

 

Como podéis observar en las imágenes tuvimos la suerte de ver ciervos y alguna que otra ave, pero nos fue imposible ver a la estrella del parque: el lince ibérico.

¿Quizás fuera una señal de que tenemos que volver a Doñana?

Nos vamos a comer a "Almonte"

Tras volver al alojamiento decidimos acercarnos población de Almonte para visitarla y buscar un lugar donde comer.

La población es agradable, tranquila, y más, fuera de temporada festiva, y con esa blancura inmaculada que caracteriza a los pueblos andaluces.

 

Su plaza es presidida por una iglesia de origen mudéjar, la cual cada siete años alberga durante 9 meses a la virgen del Rocío, convirtiéndose en todo un evento para la población.

 

Paseando se nos hizo la hora de comer y no sabiendo a donde dirigirnos , decidimos preguntar a quien mejor nos podrían informar: a sus moradores... Varios de ellos nos recomendaron un lugar muy prometedor: El Mesón el Tamborilero.

 

La verdad es que fue una elección muy acertada. Era un negocio familiar, regentado por el padre, todo un personaje singular. Tenía la peculiaridad de que a parte de tener el menú en la puerta, cuando te venían a tomar nota, el señor te llevaba a la cocina y te enseñaba lo que había cocinado y entonces tú elegías lo que mejor te entraba por los ojos. La comida, buenísima y a muy buen precio.

 

Tras recabar más datos para incluirlos en el blog, he leído que ahora son  los hijos quienes llevan el local por lo que no sería extraño que hubiera cambiado un poco.

Recordad que estuve en 2012.

 

 

 

 

Una sorpresa inesperada: un rincón oculto

 

Os he comentado que lloré de emoción ¿verdad? Pues la chica que nos hacía la visita, al ver mi reacción, nos mostró otro rincón de Doñana que no estaba previsto en la visita: "El palacete del Rey", lugar elegido por Alfonso X como cazadero real en 1255.

 


 

Ya bien comidos decidimos volver al alojamiento a darnos una siesta y reposar la comida. Pero antes hicimos una paradita en el camino para poder tomar unas fotos, pues el campo estaba precioso, en plena explosión primaveral.

 

Paseo en carromato

Ya hemos descansado un poco y nuevamente nos ponemos en movimiento. Nos toca la visita al Rocío y lo haremos en un carromato tirado por un par de mulas (acordaros que entraba en la oferta que encontré).

 

Han pasado los años y ya no me acuerdo del nombre del simpático y peculiar hombre que nos acompañó. Era un tipo muy campechano, tranquilo y con sentido del humor. Nos dio todas las explicaciones que pedíamos y más.

 

La verdad es que a pesar de que el traqueteo del carromato puede divertir al principio, al cabo de media hora te acaba doliendo todo el cuerpo.

 

El Rocío es una aldea de casitas blancas y calles sin asfaltar, con mucha tradición ecuestre y fervientes seguidores de su virgen, "la llamada Blanca Paloma". El Rocío es conocida mundialmente por su famosa Romería donde se pueden llegar a congregar en esas fechas ¡más de un millón de personas!

 

Os muestro unas pocas fotos para que conozcáis un poco de este lugar singular.

 


Ocaso en Matalascañas

 

Después de nuestra vuelta por el Rocío decidimos acercarnos a la población costera de Matalascañas. Esta población es otra muestra más de locura humana y su empeño de destruir la costa y el medio ambiente.

 

Hay una zona protegida de dunas que no pudimos visitar porque estaban prohibidos los perros y nosotros íbamos con nuestra pequeña Bruixa. Así que decidimos dar un paseo por su playa. Acertamos de pleno con la decisión pues pudimos disfrutar de un bellísimo atardecer, de los mejores que he visto nunca. Os lo recomiendo, es un espectáculo único.

 

Después de este broche final y con todos los sentidos a flor de piel regresamos de nuevo al alojamiento ...


Centro de visitantes el Acebuche

Y de nuevo amaneció y de nuevo un nuevo día. Se terminaba nuestra estancia en Doñana, pero antes de proseguir el viaje a nuestro nuevo destino, decidimos acercarnos a ver "El Acebuche".

 

El Acebuche se encuentra a unos 3 km del Rocío por la carretera A-483. Desde ahí se accede al centro de visitantes por una pista de unos 2 Km. El centro cuenta con una exposición sobre el parque de Doñana. Además, desde ahí parten un par de senderos que nos permitirán conocer la laguna del Acebuche, su flora y su fauna. La visita merece la pena.

 

Una vez acabado el paseo por la zona nos pusimos en marcha para nuestro próximo destino: El Torcal De Antequera... Y el día iba a ser más largo de lo que nos podíamos imaginar...

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